John Vincent Atanasoff
Los esfuerzos tempranos
John Vincent Atanasoff, de quien algunos dicen que inspiró al
trabajo de John Mauchly sobre la ENIAC nació en 1903. Hijo de un inmigrante
Búlgaro que había estado en la Colgate University llegó a ser ingeniero eléctrico. Su madre fue
una maestra de escuela con una habilidad natural en matemática, la cual le pasó
a su hijo. Cuando John tenía nueve años aprendió a usar la regla de cálculos de
su padre y estudió trigonometría, cálculo y física.
En los comienzos de 1930, Atanasoff enseñó en el Iowa State College en Ames, después de obtener su Ph. D. en física
teórica en la Universidad de Wisconsin. Mientras enseñaba, Atanasoff se encontró con el mismo problema que inspiró a
otros matemáticos y científicos a proyectar métodos automáticos de cálculo:
muchos de los problemas que le daban para resolver a sus estudiantes requerían
de la resolución de ecuaciones lineares algebraicas con muchas variables.
Con algún conocimiento sobre Babbage y Pascal, Atanasoff comenzó un extenso estudio sobre las
posibilidades de la tecnología en computación. “Comencé a entrar en una tortura”, Atanasoff explicó.
Los siguientes dos años de su vida fueron difíciles. Pensó y pensó acerca de
ese tema. Finalmente, en una secuencia dramática, Atanasoff
fue inspirado con las contestaciones a sus preguntas, según el testimonio de su testigo perito en
el caso Honeywell, Inc. vs. Sperry Rand Corp. & Illinois Scientific
Developments, Inc. “Una noche en el invierno de 1937,
mi cuerpo entero se atormentaba para tratar de resolver los problemas de la
máquina”, Atanasoff testimonió. “Subí a mi automóvil
y conduje a altas velocidades por largo tiempo ya que no podía controlar mis
emociones”.
Aunque Atanasoff usualmente conducía de esa forma por
unos pocos kilómetros, esa noche él estaba excesivamente atormentado al punto
que condujo 150 km. sin parar a través de Iowa, cerca
del río Mississipi y en Illinois. “Yo sabía que tenía
que parar”, dijo Atanasoff. Paró en una taberna y
ordenó una bebida. En la taberna “las cosas parecían que estaban bien,
agradables y tranquilas” él recordó; y su tormento allí desapareció. El enredo
de pensamientos e inspiraciones que lo habían atormentado a Atanasoff
por dos años de repente se cristalizó en cuatro definidas soluciones al
problema de la computación electrónica. Atanasoff
decidió que incorporaría en una computadora electrónica digital los siguientes elementos: el código
binario, la lógica, el cálculo serial y la memoria. Así pasaron muchos meses
durante los cuales Atanasoff perfeccionó las ideas que
había concebido en la taberna de Illinois, incluido idear su tipo de lógica
previamente inexistente.
Solicitó al Iowa State Research
Council en los comienzos de 1939 dinero para
construir su computadora. Atanasoff
recibió un subsidio inicial de 650 dólares y quedó como ayudante de un
estudiante de graduado de ingeniería, Clifford Berry. Cuando el modelo estaba
terminado hacia el otoño de 1939, Atanasoff y Berry
recibieron más ayudas de la escuela, llegando a un total de 1.500 dólares. Hacia finales de 1940 otros 6.500 fueron
obtenidos de una fundación privada. Fue en diciembre de 1940 que Atanasoff encontró a Mauchly en una reunión de la Asociación
Americana para el Avance de las Ciencias. Atanasoff
le dijo a Mauchly sobre su máquina computadora y lo invitó a verla. En junio de
1941 Mauchly pasó cinco días como huésped en la casa de Atanasoff;
durante ese tiempo observó y conversaron sobre la computadora Atanasoff-Berry (ABC). Mauchly también leyó e hizo notas
sobre la completa descripción de la máquina, aunque él no se llevó los papeles
escritos cuando se fue. En el tiempo de la visita de Mauchly, Berry estaba
trabajando en una tarjeta perforada binaria y en un lector para entrada y
salida y en memorias. Más tarde el ABC fue capaz de
resolver más de 29 ecuaciones simultáneas con 29 variables.
En 1942, Atanasoff y Berry dejaron el Estado de Iowa.
Berry tomó un empleo en Consolidated Engineering en Pasadena, California, y Atanasoff
aceptó una posición de investigador en el Naval Ordnance
Laboratory en Washington, D. C. donde pasó a ser el
jefe de la División de Acústica. Atanasoff estaba decepcionado porque la Universidad de
Iowa no le solicitó la patente de su computadora ABC tal como le habían prometido. Pero
él estaba bien consciente que tal patente no lo haría financieramente
independiente. Fue el caso de las patentes del ENIAC que inspiró al Juez Larson de la Corte
del Tribunal Federal en 1973 y hallar que había sido Atanasoff
quien en realidad inventó el concepto de “computadora automática digital”.
Después de esa decisión, Mauchly mantuvo que el ABC había sido
“solamente una máquina torpe y pequeña que verdaderamente no hacía cualquier
cosa” y que la ENIAC había sido “una máquina operacional
altamente sofisticada”. Además, Mauchly comentó, que Eckert y él deseaban que la gente de la
Sperry Rand hubiesen apelado porque ellos habían
quedado en una mala posición por el malentendido de la corte. Pero Sperry no apeló la decisión, un punto que dio validez a las reclamaciones
de Atanasoff. En vista que continuaba la
controversia alrededor del tema Atanasoff resolvió no
revivir el pasado y dijo que escribiría una declaración completa sobre su
primer trabajo en computadoras. Además de su trabajo de inventor, Atanasoff fue un hombre de negocios cuya firma, Ordnance Engineering Corp., fue
vendida a la Aerojet General en 1962. Obtuvo aproximadamente
30 patentes. Entre los premios que recibió por sus trabajos en computación
figuran: Order of Cyril and Methodius, First Class, que significa el
honor más alto para los científicos de Bulgaria, en 1970, y dos doctorados
honorarios en ciencias.
Atanasoff
vivió con su esposa y su madre de más de 100 años de edad en una casa a
la cual él ayudó a diseñar en una granja cerca de Frederick, Maryland. En
cuanto a Clifford Berry, su promesa
científica no fue completamente realizada. En 1963 fue hallado muerto en cama
con una bolsa plástica sobre su cabeza. Su muerte fue determinada como un
suicidio.